Carlo Lorenzo Filippo Giovanni Lorenzini (Florencia, 24 de noviembre de
1826-Ib., 26 de octubre de 1890), más conocido como Carlo Collodi o simplemente
Collodi, fue un periodista y escritor italiano, conocido por su novela Las
aventuras de Pinocho.
Collodi estaba fascinado por la idea de usar un carácter amigable para
expresar sus propias convicciones mediante alegorías. En 1880 comenzó a
escribir Storia di un burattino ("Historia de un títere"), también
llamado pinocho, que era publicado semanalmente en Il Giornale dei Bambini (el
primer periódico italiano para niños).
Escrito entre 1881 y 1882, en el cuento original no es Geppetto el que
tiene el primer contacto con Pinocho, sino un carpintero llamado Cereza, que un
día encontró un pedazo de madera que lloraba y reía como niño.
Cuando pensaba
utilizarlo para hacer una pata para una mesa, el pedazo de madera le pide que
no le haga daño. Por lo que Cereza se asusta. Entonces decide regalárselo a su
amigo Geppetto que va a pedirle madera para fabricar una marioneta
extraordinaria.
Mientras Geppetto hace a Pinocho, este va observando como el carpintero
lo va tallando y dando forma. Cuando le hace las piernas, este se escapa. Con
esto, empiezan las travesuras de Pinocho.
El personaje del grillo parlante, al
que conocimos luego como Pepito Grillo, no desempeña un papel tan importante
como en la versión de 1940. Aparece por primera vez en el capítulo cuatro y su
función es ilustrar el comportamiento de los niños a los que no les gusta ser
corregidos por personas que saben más. Cuando el grillo le dice a Pinocho que
regrese a casa, este lo aplasta contra una pared con un martillo de madera. El
final del personaje se describe con estas palabras: «Con un último débil
«cri-cri-cri» el pobre grillo cayó de la pared, ¡muerto!». Lejos de sentir
remordimientos por la muerte del grillo, más tarde dirá a Geppetto: «Fue culpa
suya, porque yo no quería matarlo».
Después de este episodio el karma quiso castigar a Pinocho haciendo que
sus pies se quemaran. Una noche de tormenta Pinocho sale en busca de comida,
pero en lugar de darle nada le tiran un caldero lleno de agua por una ventana.
Hambriento y empapado, se sienta en un pequeño taburete sobre una estufa, para
que se secaran sus pies.
Entonces se quedó dormido y la madera de sus pies
comenzó a ennegrecerse y ardió hasta convertirse en cenizas. Geppetto golpea la puerta repetidas veces y
grita para que Pinocho le abra, pero éste le contesta que no puede caminar. Su
padre creador no le cree, pero logra entrar y ve que sus piernas están
totalmente quemadas. Por suerte para el niño de madera, Geppetto le vuelve a
reconstruir los pies. El pobre carpintero más tarde se dará cuenta de que
habría sido mejor no hacerlo, porque Pinocho comienza a vender sus pertenencias
y el dinero que obtiene los derrocha en vicios y diversos líos.
Más adelante el grillo parlante vuelve a aparecer, en forma de fantasma,
para decirle a Pinocho que no se fíe de las personas que afirman que hay un
monte mágico donde el dinero crece si lo siembras.
El último violento episodio que
vivió se produjo cuando escapaba de un par de ladrones que lo persiguieron para
robarle, pero él logró entrar en una casa encantada para refugiarse, donde tuvo
una extraña conversación con una niña que habría estado muerta, al igual que
toda su familia.
Tras esto, los delincuentes ingresaron a la vivienda y comenzaron a
acuchillarlo. Como vieron que no resultaba herido, pensaron en ahorcarlo y así
lo hicieron, hecho relatado en una terrible escena no apropiada para menores:
«Y corrieron tras de mí y corrí y corrí, hasta que al fin me atraparon y
me colgaron de un árbol, diciendo: ‘Mañana volveremos por ti y estarás muerto y
tu boca estará abierta, y luego tomaremos las piezas de oro que has escondido
bajo la lengua'».
En un principio Collodi había planeado que el libro terminara con esta
escena. La idea era transmitir el mensaje de que los niños que eran
desobedientes podían terminar muy mal. Sin embargo, el editor del Giornale per
i bambini, el periódico infantil que publicó la historia por primera vez, le
pidió al autor que continuara el relato, esperando un desenlace más feliz, y
ahí es donde entra en acción el hada azul, que llega para salvar a la marioneta
‒y que, al igual que el grillo, moriría y volvería a aparecer más tarde‒. En
esos capítulos adicionales, Collodi hizo que Pinocho aprendiera la lección y
decidiera ayudar y cuidar a su padre en lugar de pasar todo el tiempo jugando y
haciendo travesuras. Aunque antes de que ocurra eso casi fríen al personaje en
una sartén y se convierte en burro, lo que hace que un músico quiera matarlo
para arrancarle la piel y hacer con ella un tambor. Para ello le ata piedras al
cuello y lo sumerge en el agua, aunque antes de ahogarse los peces se comen la
carne del burro y el esqueleto, que es de madera, vuelve a ser Pinocho.
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