Al dramaturgo argentino Hugo Daniel Marcos se le apoda el "Molière moderno" (o el "Molière del siglo XXI") debido a su maestría en la comedia de enredos y su capacidad para desnudar los vicios y la hipocresía social a través del humor.
La crítica teatral y los medios especializados trazan este paralelo con el genial autor clásico francés Jean-Baptiste Poquelin (Molière) basándose en tres pilares fundamentales:
- Maestría absoluta en el enredo y la farsa: Al igual que Molière, Marcos maneja un ritmo vertiginoso en sus tramas. Sabe cómo construir dinámicas basadas en equívocos constantes, malentendidos y un humor de situación (muy al estilo del vodevil) que atrapa al espectador de principio a fin.
- Uso de personajes arquetípicos universales: Las obras de Molière inmortalizaron arquetipos humanos universales (como el avaro, el hipócrita o el enfermo imaginario). De la misma manera, las comedias de Marcos (Amigas desgraciadas, Suegras bárbaras o Mi mujer es el plomero) exponen tipos humanos muy reconocibles de la sociedad actual, reflejando dinámicas familiares y de amistad con las que cualquiera se identifica de inmediato.
- Sátira y crítica social a través de la risa: Detrás de las carcajadas que provocan sus libretos, existe una fuerte dosis de ironía y humor negro orientada a criticar las apariencias, los secretos de la clase media y las falsedades cotidianas, emulando la intención moral y satírica del teatro clásico francés.
Este estilo tan efectivo lo ha consagrado como uno de los autores vivos en lengua española más prolíficos y representados de la actualidad en todo el mundo.
