domingo, 21 de junio de 2020

ETIMOLOGÍA DE FRASES MUY NUESTRAS “La necesidad tiene cara de hereje”


“La necesidad tiene cara de hereje”

El nacimiento de esta locución nos remonta a una figura legal que había en la antigua Roma: “necessitas caret lege” cuya traducción corresponde a “la necesidad carece de ley”. Pero con el tiempo y por resonancia entre “caret” y cara y “lege” y hereje se formó la frase que conocemos actualmente.
No obstante el hecho de haber suplantado “lege” por “hereje” tiene sentido en tanto en la época de la Reforma, un hereje era quien estaba fuera de la ley o el orden político, científico, artístico y sobre todo religioso. 

En este sentido, herejes eran quienes no profesaban la religión católica y fue un término que se comenzó a utilizar por aquel entonces como sinónimo de delito o falta, (incluso muchos fueron quemados en la hoguera, acusados de herejía) por la iglesia católica, cuando en realidad nada tiene que ver con ello, ya que hereje significa “Persona que sostiene dogmas u opiniones diferentes a la ortodoxia de su religión”.

ETIMOLOGÍA DE FRASES MUY NUESTRAS “A medias tintas”


“A medias tintas”



Dos teorías populares explican el uso de esta expresión. La primera sostiene que la frase deriva de los escritos que fueron elaborados con tinta de mala calidad o malas mezclas de tintas, pues con el paso del tiempo ésta se ha borroneado o se ha ido manchando, ocasionando dificultades en el momento de leer y entender correctamente el contenido de los documentos. Esto provocaría que la interpretación de dichos escritos fuera poco clara, de ahí la expresión.  

La segunda teoría sostiene que tiene su origen en la pintura. En el mundo artístico se conoce como la técnica de "medias tintas" o "media tinta" aquella que se emplea para representar los claroscuros y matices. Se trata de la coloración intermedia entre las zonas de un lienzo que están muy iluminadas y aquellas que están muy oscuras.
El «grabado a media tinta» (del italiano mezzo-tinta), «grabado a la manera negra» (francés manière noire) o grabado al humo es un tipo de estampación realizado por el método del grabado en hueco que, a diferencia de otras técnicas de grabado directo como el grabado a buril y la punta seca, puramente lineales, logra reproducir matices y claroscuros.

TEATREANDO: “El Teatro de Marcelo” en Roma


Fue ideado por Julio César y construido por Augusto en el año 13 o 11 a.C. Fue el primer teatro de la capital permanente y de piedra, pues hasta entonces habían sido provisionales y de madera, y fue dedicado a Marco Claudio Marcelo, sobrino de Augusto, en un acto de piedad, ya que este príncipe murió prematuramente en el 23 a. C.  
Era uno de los tres grandes teatros permanentes de la antigua Roma y tenía una capacidad para casi 20.000 espectadores, midiendo 32,60 metros de altura, dispuestos en tres pisos, el tercero de los cuales se realizó en forma de ático ciego con pilastras corintias.
Su estilo sobrio fue modelo para la construcción del Coliseo, utilizando el mismo tipo de piedra, Travertino de la cantera de Tívoli.
Los dos primeros pisos eran de orden dórico y jónico respectivamente, dotando el edificio de cuarenta y una arcadas.
El teatro fue terminado el 13 a. C. y formalmente inaugurado el año 12 a. C.
Construido en la zona de Circo Flaminio, la elección del lugar junto al Pórtico de Octavia y el templo de Apolo Sosiano, viene determinada por este último edificio, al dedicársele a Apolo las representaciones teatrales.  

El teatro Marcelo constituye una de las grandes obras arquitectónicas del principado. Junto al teatro de Balbo el Joven (que se ubicaba muy próximo a él) y el teatro de Pompeyo evidencian la clara apuesta de Augusto por la cultura griega.
Aunque en determinadas ocasiones, Augusto ofrecía al público espectáculos más acordes con la mentalidad romana (como las luchas de fieras y gladiadores, la representación de batallas o las naumaquias), su principal objetivo era fomentar por encima de todos ellos el teatro, en un afán de intentar superar a los griegos y convertir a Roma en la capital cultural del imperio. Asimismo, lo concibió como el lugar idóneo de encuentro con el pueblo, es decir, aquel en el que los poetas leales a Augusto cantaban las gestas del elegido por los dioses para inaugurar una nueva era. Por otra parte, el teatro se convirtió en el púlpito donde el pueblo a través de aplausos o protestas aprobaba la gestión de un Príncipe muy dispuesto, tanto a aceptar los unos como a escuchar las otras. Así quedaba patente que el primer ciudadano accedía gustoso a dialogar con un pueblo, que precisamente por este motivo lo adoraba y respetaba.
Resultó dañado en el Gran incendio de Roma del año 64, así como durante las luchas entre Vespasiano y Vitelio. Finalmente abandonado a principios del siglo IV y rápidamente fue utilizado como cantera, pues ya en el mismo siglo IV sus bloques se utilizaron para reparar el puente Cestio.
En el año 1150 fue transformado en fortaleza, lo que le evitó futuras destrucciones. En el siglo XIII, el edificio fue ocupado por la noble familia Savelli; en el XVIII pasó a ser propiedad de los Orsini. El hermoso palacio renacentista que ocupa el tercer piso de la fachada externa de la cavea es obra del arquitecto Baldassarre Peruzzi.  Más tarde pasaría a convertirse en casas humildes. Estos cambios han hecho que se pierda el interior del teatro.
De los tres teatros existentes en la época de Augusto (Pompeyo, Balbo y Marcelo) es el único que conserva parte de él hoy en día.

UN POCO DE HUMOR


¿Cuándo te das cuenta que tu matrimonio ya no funciona?
Cuando estás en lo mejor del amor, y tu mujer se da cuenta que al techo del dormitorio le hace falta pintura.  



DOS PUNTOS, A SABER:


    1) El Día de la Madre

Este día festivo no tiene un origen comercial. Desde la antigua Grecia, ya existían celebraciones que homenajeaban a Rea (madre de Zeus, y considerada matriarca de todos los dioses) pero, con el pasar del tiempo, esta fiesta ancestral se perdió. El Día de las  Madres, tal como lo conocemos hoy, surgió a principios de Siglo XX en Estados Unidos como un homenaje a las mujeres que habían perdido a sus hijos en la guerra civil. 

El 12 de mayo de 1907, dos años después de la muerte de su madre, Ana María quiso conmemorar el fallecimiento y organizó un día de la madre para hacerlo. A partir de entonces encabezó una activa campaña que fue extendiéndose a todo el territorio de los Estados Unidos. Finalmente, siete años después logró que el presidente Woodrow Wilson recogiera la iniciativa y la promoviera él mismo hasta volver la conmemoración un día de fiesta para las madres en lo general. Así fue gestado el día internacional de la madre que después fue encontrando eco en otros países que lo adoptaron hasta tenerse la celebración conocida en la actualidad.
Hacia 1920, Ana María Jarvis se percató de la comercialización generalizada de la idea de su madre y manifestó su desacuerdo con las motivaciones que fueron dándose para la conmemoración. Esto la hizo luchar en contra de este proceso que consideraba ilegítimo, hasta el punto de que en alguna ocasión fue arrestada por perturbar la paz debido a sus manifestaciones ruidosas.2​ Ella y su hermana Ellsinore, usaron su herencia y los recursos de que disponían, para hacer campaña en contra de las celebraciones comerciales del día de la madre. Se quejaba amargamente del simbolismo negativo que representaba el enviar tarjetas pre-impresas para celebrar a las madres en su día. Decía:
“Una tarjeta impresa no significa más que se es demasiado indolente para escribirle de puño y letra a la mujer que ha hecho por uno más que nadie en el mundo”
Anna Jarvis.
Ana María Jarvis nunca se casó y no tuvo descendencia.

        2)     La herradura de la suerte
              
Existen registros de que la herradura ya era considerada un amuleto poderoso desde la Grecia antigua. Primero, porque era hecho de hierro, elemento que según los griegos los protegía contra el mal. Además, su forma recordaba la luna creciente, símbolo de la fertilidad y la prosperidad. Los romanos, herederos de gran parte de las tradiciones griegas, también adoptaron esa superstición y la extendieron por su imperio.  

Los cristianos europeos, a su vez, adjudicaron su origen a San Dunstan de Canterbury (924-988), monje y arzobispo ingles conocido como un gran estudioso de la metalúrgica, habiéndose especializado en técnicas de fabricación de campanas. Según la leyenda, Dunstan le habría colocado herraduras al propio Diablo y solamente se las sacó después que el demonio le prometiera que jamás se volvería a acercar a ese objeto. Según la tradición, la herradura de la buena suerte debe ser colocada arriba de la puerta, con las puntas hacia arriba, de lo contrario la suerte se irá. Pero en algunos países, se cree que la herradura debe estar puesta hacia abajo, para que la suerte se expanda por toda la casa.

REFLEXIÓN: LAS CADENAS DE LOS MILLONES


        Estoy casi seguro que debe tener más que ver con la desesperación y el hartazgo que con la estupidez, aunque cuando las dos primeras tallan hondo, la última se les simbiotiza. 
Cada día -por no decir cada hora- veo en las redes sociales imágenes de habitaciones inundadas de dólares por todos los rincones, o tremendo fajos de billetes apilados, o cantidades descomunales de monedas de oro, publicadas por gente que no hace más que repetir la famosa cadena del “por las dudas”, creyendo que puede llegar a ser posible que publicando esas fotos van a dejar de ser económicamente pobres.  

Si se pusieran a analizar (no digo mucho, apenas unos minutos) sobre eso: ¿Realmente creen que publicando eso en una red social, pueden llegar a tener fortuna y tanto dinero? ¿Tan sólo por el hecho de publicarlo? No se olviden que si bien es cierto que aquel que trabaja incansablemente, no tiene tiempo para hacer dinero, no es menos cierto que publicando esas estupideces tampoco lo va a tener.  Si realmente así fuera, estaría publicando a cada rato fotos de cerebros que funcionan muy bien, pero obviamente no hay fotos que alcancen para tal quijotada.
En lugar de mantener esas cadenas de publicaciones para hacerse millonarios, les recomiendo dedicarse a la política.  Pero no a esa real y valedera que uno hace a cada momento desde su pequeño pero importante lugar de la vida.  No.  Me refiero a la del partidismo interesado.  Ese, donde es imprescindible sacar algún rédito y, en lo posible, que sea de mucho dinero.  Ese mismo que sirve para llegar a ser diputado, sindicalista, ministro, senador, o incluso presidente.  Ahí sí está la plata grande. 
Les dejaría un espacio en blanco para que cada uno agregue los nombres que conoce, de los corruptos que a través de la historia se enriquecieron desde la política, el sindicalismo o la banca, pero no dispongo de tanta memoria en la computadora. 
Sin embargo, no seamos ingenuos.  Por más que intentemos cerrar los ojos, la culpa no es del chancho, sino de quien le da de comer.  Si esos políticos están allí, es porque alguien los puso en ese lugar con su voto.  Tal vez por convicción, tal vez como castigo a los anteriores o quizás por desesperación, lo cierto es que “alguien” los puso allí. 
Me recuerda a esa tortuga que se encontró arriba de un poste.
Primero: No entenderás cómo llegó ahí. Segundo: No podrás creer que esté ahí. Tercero: Sabrás que no pudo haber subido sólita ahí. Cuarto: Estarás seguro que no debería estar ahí. Quinto: Serás consciente que no va a hacer nada útil mientras esté ahí. Entonces lo único sensato sería ayudarla a bajar.
Es cierto también que es mucho mejor que los hayamos puesto nosotros y no “una junta de tres” que se arroguen ese derecho, pero hasta que llegue el momento de volver a votar y poner a “los mismos” o a “otros” en su lugar, sería bueno ponerse a pensar en lo real y dejar de soñar que el azar o una foto de dinero en una red social puede cambiar nuestro destino.  Antes de votar hay que pensar y repensar.   Y aquí viene nuevamente la desesperación.  La gran duda que nos parió en cada votación en la que participamos: ¿Estaremos haciendo lo correcto? ¿Y si no funciona? ¿Y si es más de lo mismo? 
En fin, juro, aseguro y prometo solemnemente, que pensar no duele.  Pero quizás si comenzamos a pensar un poco más en todos, en lugar de pensar sólo en nosotros mismos, tal vez, simplemente quizás, estaremos empezando a cambiar algunas cosas que son las que realmente importan.  Pensar en el bienestar de todos en lugar del de uno mismo, es más difícil que barrer una escalera para arriba, caminando hacia atrás y en chancletas, lo sé.  Pero si ya perdimos tanto sin intentarlo, ¿No sería bueno arriesgar un poquito más y empezar de una vez? Al menos de la otra forma -a través de la historia-, quedó comprobado que así como lo hicimos, no sirvió, no sirve y obviamente no servirá tampoco. 
Y por qué no, si logramos pensar por nosotros mismos, sin ninguna necesidad de publicar billetes o monedad de oro para que nos llegue la fortuna, entonces sí, tal vez un día, podremos ser pobres de verdad. 
Un sólo día, porque esto de serlo todos los días, ya cansa.

H.D.M.

TEATRO-CRÍTICA “LA CASA DEL SENADOR” en Lavalleja, Uruguay


“Era la tercera función de la obra de “La casa del senador”, y el teatro estaba colmado, platea y anillos, y se pudo escuchar a varios espectadores decir: “yo vengo otra vez, porque me reí tanto”. Y seguramente seguirán yendo, porque es una comedia para reírse, divertirse, sin pensar demasiado, aunque algunas cosas para pensar también tiene.  
Y sí, “La casa del senador”, de Hugo Daniel Marcos (dramaturgo argentino, contemporáneo) con dirección de Eduardo Cotto, realizada por el Grupo Teatral “De acá nomás”, es una obra para reír de principio a fin, con un humor directo, con momentos de picardía, otros inteligentes, pero sobre todo con humor de lenguaje que atrapa. La obra es la típica comedia de enredos, donde las confusiones, las entradas y salidas, generan una acción imparable y como consecuencia la risa segura. Marcos introduce algunas observaciones interesantes sobre la política, y destaca la corrupción enquistada históricamente en el sistema. Es una lástima que muchas veces eso queda perdido en la risa del público.
DIRECCIÓN, ESCENOGRAFÍA Y VESTUARIO

La dirección de Cotto es acertada, segura. Exigió el ritmo que la comedia tenía que tener. Es la tercera vez que Cotto hace obras de Marcos, conoce los resortes de la comicidad de este autor. Cotto no fue menos exigente con la muy buena y funcional escenografía y el exacto vestuario que se adjudica en el programa al grupo “De Acá Nomás”.
ELENCO
Julio Ibarra, como Pipo, muestra una solidez interpretativa sin desperdicios, aprovecha el mínimo gesto, agrega algún parlamento oportuno, y sostiene la obra de principio a fin -cuando sale del escenario se lo espera-. Las miradas a un cenicero son descacharrantes, las confusiones de palabras, (paradoja por parajoda, por solo apuntar una) su expresividad corporal, el uso del tiempo -esencial en el humor-, y el personaje de Pipo, que está construido y servido por Marcos de forma compacta, encontró en un actor de la talla de Ibarra su exacta corporización porque el autor lo pone siempre como el generador del disparate y la risa. El resto del grupo acompaña, con muy buenos momentos de Gerardo Palumbo, en un exacto político corrupto; Adriana Risso, en el difícil papel de una secretaria sexy y borracha, que sin apelar a mostrarse con poca ropa -como seguramente lo harían en una versión porteña-, supo sacar muchas carcajadas como borracha; Luis Mateus en un personaje que no le da muchas posibilidades, pero lo saca adelante; Adriana López y Juan Rodríguez demostraron su crecimiento actoral constante, correctos, deberían levantar el tono de voz.
Natalia Parga, Raquel Marchese, y Carlos Astapenco, más allá de que hacen personajes pequeños (aunque dice la gente de teatro que no hay papeles chicos), no estuvieron a la altura a la que estamos acostumbrados a verlos.
Ojalá se reponga pronto, “La casa del senador”, porque con este espectáculo del Grupo Teatral “De Acá Nomás”, la risa está asegurada.”

Crítica de Jorge Gómez en Lavalleja, Uruguay