sábado, 15 de agosto de 2020

ETIMOLOGÍA DE FRASES MUY NUESTRAS "Un convidado de piedra"

Este calificativo se aplica a los invitados que permanecen silenciosos durante una reunión social. Aquella persona que más allá de comer y beber, sólo emite monosílabos.Su origen se remonta a una vieja leyenda sevillana que sirvió de inspiración a dos obras teatrales de fama universal.
Una es El Convidado de Piedra, de Tirso de Molina, y la otra es Don Juan Tenorio, de José Zorrilla. El convidado es Don Gonzalo de Ulloa, comendador de la orden de Calatrava. Cuando Don Juan le pide la mano de su hija, lo rechaza airadamente. Sintiéndose insultado, Don Juan le da muerte a quien pretendía como suegro, y huye a Sevilla. Cuando algunos años después regresa, visita la tumba del comendador y con humor negro invita a la estatua a cenar a su casa. El invitado de mármol ocupa el lugar que le designaron en la mesa. El origen del dicho se inspiró en esta historia, y hoy se ha generalizado, haciendo referencia a aquellas personas que en un grupo no tienen ni voz ni voto. Como si fuera el monumento al invitado sobrante.

EL HUMOR DE UN GENIO: QUINO


LAS GRANDES COMPAÑÍAS QUE COLABORARON CON LA ALEMANIA NAZI: NESTLÉ, VW, KODAK, BAYER, HUGO BOSS, ADIDAS, FORD, BMW, CHANEL, IBM


La Alemania nazi representa uno de los momentos más deplorables en la historia de la humanidad, pero ¿sabías que varias de las principales compañías que todavía están prosperando hoy en día tenían vínculos con el movimiento nazi? Si conduces un VW, tienes una cámara Kodak o incluso tomas a Bayer para aliviar los dolores de cabeza, sin saberlo, estás utilizando un producto que tenía vínculos con el Tercer Reich. Algunas de estas compañías asociadas con la Alemania nazi pueden ser obvias, pero muchas de ellas probablemente lo sorprenderán, algunas de ellas incluso tienen vínculos directos con el mismo Adolf Hitler.

Chase Bank (hoy JP Morgan Chase).
Uno de los principales accionistas de esta institución financiera, JD Rockefeller, invirtió directamente en experimentos nazis antes de la guerra.Entre 1936 y 1941, Chase y otros bancos estadounidenses ayudaron a los alemanes a recaudar más de 20 millones de dólares de intercambio para operaciones de los nazis y del cual el banco se quedó con una gran parte.El hecho de que las marcas alemanas utilizan dinero de los judíos, que habían huido de la Alemania nazi, para financiar la operación no parecía molestar a Chase; de hecho, aumentó su actividad después de la Kristallnacht. Chase también congeló las cuentas de los judíos franceses en la Francia ocupada por los nazis. Un gran negocio

Ford.
Henry Ford fue un notorio antisemita, y la prueba son sus publicaciones de una serie de artículos bajo el título: El Judío Internacional: El problema más importante del mundo. Ford, incluso, patrocinó su propio periódico que utilizó como una pieza de propaganda en contra de los judíos. En 1938 recibió la Gran Cruz del Águila Alemana, la más alta medalla de la Alemania nazi otorgada a ciudadanos extranjeros.En cuanto a su compañía, Ford produjo un tercio de los camiones militarizados utilizados por el ejército alemán durante la Segunda Guerra Mundial.

Random House.
Puede que no hayas oído hablar de la editorial Bertelsmann AG, pero sí de los libros publicados por sus numerosas filiales, incluyendo Random House, Bantam Books y Doubleday.Durante el régimen nazi, Bertelsmann publicó propaganda nazi y literatura como "La esterilización y la eutanasia: Una contribución a la ética cristiana aplicada", lo cual los mantuvo con vida y éxito.

Kodak.
Esta compañía dedicada a la fotografía se vio beneficiada con la esclavitud que los nazis desataron en la Segunda Guerra Mundial, ya que echó mano de los judíos para levantar su empresa y expandirse a otros países, mientras abastecía al ejército alemán con sus productos.

Coca Cola.
Esta empresa refresquera creó una bebida exclusiva para los alemanes durante el régimen nazi. Como los ingredientes para la cola, que da a la marca de su nombre, eran difíciles de importar, al gerente de operaciones en Alemania de Coca?Cola, Max Keith, se le ocurrió inventar: Fanta, sí, la bebida con sabor a naranja. En 1941, Fanta debutó en el mercado alemán; lo que produjo que Coca?Cola se embolsara muy buenas ganancias.

Allianz.
Es la duodécima más grande empresa de servicios financieros del mundo; fundada en Alemania en 1890. Trabajó como la mayor aseguradora en Alemania cuando los nazis llegaron al poder. Como tal, rápidamente se involucró con el régimen de Hitler. Su CEO, Kurt Schmitt, era también el ministro de Economía de Hitler, y la compañía se encargó de asegurar las instalaciones y el personal de Auschwitz. De hecho, la compañía trabajó en estrecha colaboración con el gobierno nazi para localizar las pólizas de seguro de vida de los judíos alemanes enviados a los campos de exterminio. Incluso, aseguraron los bienes despojados de esas mismas personas judías en nombre de los nazis.

Novartis.
Bayer, aunque conocido por sus orígenes como una subdivisión de la empresa que hizo el gas Zyklon B usado en las cámaras de gas nazis, no es la única compañía farmacéutica con esqueletos en su armario. Las compañías químicas de Suiza Ciba y Sandoz se fusionaron para formar Novartis; famoso por su medicamento, Ritalin. En 1933, la rama de Ciba Berlín despidió a todos los miembros judíos de su consejo de administración y los reemplazó con personal ario; por su parte Sandoz estaba ocupado haciendo lo mismo con su presidente. Ambas fabricaron tintes, fármacos y productos químicos para los nazis durante la guerra. Novartis ha tratado de reparar el daño al contribuir con 15 millones de dólares, para un fondo suizo de indemnización a las víctimas de los nazis

Nestlé.
La empresa ha admitido que adquirió una compañía en 1947 que había realizado trabajos forzosos durante la guerra y ha declarado también que "es cierto o se puede suponer que algunas empresas del Grupo Nestlé, que estaban activos en los países controlados por el régimen Nacional Socialista (nazi), emplearon esclavos judíos".Nestlé ayudó con la financiación de un partido nazi en Suiza, en 1939, y terminó ganando un lucrativo contrato: el suministro de las necesidades del chocolate enteras del ejército alemán durante la Segunda Guerra Mundial. Al igual que Novartis, en el año 2000, Nestlé pagó más de 14,5 millones de dólares a un fondo para tratar de hacer frente a las reclamaciones de mano de obra esclava sufrida por los judíos.

BMW.
La empresa automotriz ha admitido que utilizó un máximo de 30 mil trabajadores forzosos durante la guerra: estos prisioneros de guerra, los trabajadores esclavos y presos de campos de concentración producían motores para la Luftwaffe. BMW se centró exclusivamente en la fabricación de aviones y motocicletas durante la guerra, sin la pretensión de ser algo más que un proveedor de maquinaria de guerra a los nazis.

General Electric (GE).
En 1946, General Electric fue multada por el gobierno de Estados Unidos debido a sus actividades durante la Segunda Guerra Mundial. En asociación con Krupp, una empresa de fabricación alemana, General Electric deliberada y artificialmente elevó el precio del carburo de tungsteno, un material que era vital para el mecanizado de metales necesarios para el esfuerzo de guerra. La multa fue de 36 mil dólares, pero GE ganó alrededor de 1,5 millones de dólares. GE también compró acciones de Siemens antes de que estallara la guerra, haciéndolos cómplices en el uso de mano de obra esclava para construir las cámaras de gas.

Hugo Boss:
El sastre de las SS, las SA y las HJ. La famosa firma de moda Hugo Boss ha pedido recientemente perdón por el maltrato al que sometió a trabajadores forzosos durante la Segunda Guerra Mundial, cuando se encargaba del suministro de uniformes a los nazis. La fábrica del popular modisto empleaba a 140 trabajadores polacos y a 40 franceses, todos ellos obligados a ello. Inicialmente, la fábrica de confección firmó un contrato para la producción de uniformes de las SA. En 1938, la casa Hugo Boss comenzó a confeccionar también uniformes para el ejército e incluso para las Waffen SS, aunque no está totalmente claro si también se encargó del diseño de los propios uniformes.
La propia empresa ha comunicado recientemente que quería expresar su profundo arrepentimiento hacia aquellos que sufrieron maltratos o penalidades en la fábrica dirigida por Hugo Boss durante el régimen nacionalsocialista.
Cabe destacar que tras la Segunda Guerra Mundial, en 1946, Hugo Boss fue procesado basándose en su participación temprana en el NSDAP, en su apoyo financiero a las SS y en las entregas de uniformes al NSDAP incluso antes de 1933.

IBM:
la pionera de la informática al servicio del nazismo. Cuando Adolf Hitler llegó al poder, una de sus metas era identificar y apresar a los 600.000 judíos alemanes. Recordemos que para los nazis los judíos no eran simplemente personas que practicaban el judaísmo, sino que se incluía también a aquellas que tuvieran sangre judía, al margen de su asimilación, matrimonios mixtos, creencias o conversión al cristianismo.
Esto hacía que las labores de identificación no fueran precisamente sencillas. Antes de proceder a las confiscaciones, guetizaciones, deportaciones y, en última instancia, exterminios; había que identificarlos correcta y eficazmente.
Buscar entre miles de registros municipales, religiosos y gubernamentales de toda Alemania (y, posteriormente, de toda Europa) era una tarea hercúlea que pedía a voces un ordenador. Ahora bien, en 1933 aún quedaba mucho para la creación del ordenador personal.
No obstante, sí que había un invento que podía aprovecharse para tan ardua empresa: el sistema de clasificación de tarjetas perforadas de IBM (precursor del ordenador).
IBM, principalmente mediante su filial alemana, hizo de la Solución Final un objetivo tecnológico que la empresa conseguiría materializar a gran escala.
La filial alemana de IBM, usando su propio personal y equipamiento; diseñó, ejecutó y le brindó a Adolf Hitler la ayuda necesaria para acometer lo que nunca se había hecho hasta entonces: automatizar la destrucción de la vida humana con precisión matemática.
Más de dos mil máquinas de perforación y clasificación de tarjetas fueron distribuidas por todo el Tercer Reich y varias miles más por el resto de territorios ocupados. En cada campo de concentración se establecieron eficaces departamentos de gestión de tarjetas perforadas.

Coco Chanel:
¿Antisemita y colaboradora nazi?. En más una ocasión, la famosa modista declaró que los judíos eran una amenaza bolchevique para Europa. Durante la ocupación alemana de Francia, Chanel residió en el lujoso Hotel Ritz, alojamiento favorito de las élites militares germanas.
Su relación romántica con el oficial alemán Hans Gunther von Dincklag le habría facilitado las cosas en una época en la que corrían malos tiempos para la mayoría de los franceses.
Fue condenada por su implicación en las estructuras nacionalsocialistas al pago de una abultada multa de 100.000 marcos de la época. Falleció en 1948, pero su negocio sobrevive (y prospera) aún en nuestros días.
Coco Chanel intentó sacar tajada de la legislación antisemita alemana en materia de expropiaciones para hacerse con el control absoluto de su línea de perfumes, con el fin de despojar a los hermanos judíos Wertheimer de cualquier derecho sobre la exitosa fragancia Chanel nº5, a la que habían contribuido en gran medida. Ahora bien, tras la Segunda Guerra Mundial siguió haciendo negocios con judíos.
Quizá sea verdad la cita del historiador Hals Vaughan: Chanel era una oportunista consumada. Los nazis tenían el poder y Chanel gravitaba hacia el poder […]. Era una facilitadora. Conocía a todo el mundo […]. Y ayudó a los nazis.

Bayer:
de la Aspirina al Zyklon B. En 1925, Bayer pasa a formar parte del conglomerado químico alemán IG Farben. Durante la Segunda Guerra Mundial, IG Farben empleó mano de obra esclava en los campos de trabajo anexos a los de exterminio, como en Auschwitz o en Mauthausen.
El conglomerado IG Farben era propietario del 42,5 % de la empresa que fabricaba el infame gas venenoso Zyklon B, usado en las cámaras de gas de los diversos campos de exterminio nazis.
Tras el fin de la Segunda Guerra Mundial, los Aliados decidieron dividir el conglomerado al ver el nivel de corrupción que había en él y Bayer volvió a ser una empresa por separado.
El directivo de Bayer Fritz ter Meer fue condenado a siete años de cárcel en Núremberg y fue curiosamente nombrado Jefe del Consejo Supervisor de Bayer tras su liberación en 1956.

Ferdinand Porsche:
Austrohúngaro hasta 1918, checo hasta 1934 y buen alemán en lo sucesivo. Ferdinand Porsche fue sin duda un importante colaborador al esfuerzo bélico alemán durante la Segunda Guerra Mundial. Estuvo implicado en la producción de tanques avanzados, como el Tiger I, el Tiger II o el Panzer VIII Maus. Asimismo, fue miembro del NSDAP y de las SS. La propaganda nazi le llegó a apodar el Gran Ingeniero Alemán.
En junio de ese mismo año, Ferdinand Porsche recibe un contrato por parte del Führer para el diseño de un “coche para el pueblo” (Volkswagen). En 1935, ya estaban terminados los dos primeros prototipos. En 1934 se le concedió la nacionalidad alemana (no olvidemos que era el Gran Ingeniero Alemán, el Gran Ingeniero Checo no era algo concebible).
Además, dado que Porsche venía de familia germanófona, no hubo grandes problemas a este respecto. En 1937 se unió al NSDAP y a las SS. Posteriormente Porsche declararía que tuvo que aceptar sí o sí el título de oficial honorario de las SS, al provenir del mismísimo Heinrich Himmler.


ETIMOLOGÍA DE FRASES MUY NUESTRAS “Echar por tierra”


En la edad media, para evitar guerras se batían los caballeros en justas y torneos, estas se podían realizar, incluso, como juicio de Dios, cuando algún caballero era injustamente acusado o mancillado su honor.

Pues bien estas justas, se celebraban en un lugar llamado palenque, que era un sitio cerrado en donde los litigantes a lomos de sus corceles y con lanza en ristre, se enfrentaban unos a otros para dirimir el vencedor.


La justa se celebraba a un número de lanzas rotas, tres o seis por lo general o cuando alguno de los caballeros era echado por tierra por el otro caballero, en cuyo caso si la lucha no era a muerte, no se ponía el pie en tierra, para dar cuenta del enemigo.

Y de ahí viene lo de echar por tierra, cuando uno perdía todo, honor, territorios, ciudades, o simplemente la primacía, al no aguantar y caer a tierra, por el empuje del enemigo sin saber aguantar el envite.

UNA GRAN VERDAD


LA VERDADERA HISTORIA DE "TORO SENTADO"


En el siglo XVII, los indios lakotas, junto con otras tribus de la familia sioux, se instalaron en las grandes llanuras de lo que hoy es Estados Unidos, en los actuales estados de Dakota del Norte y Dakota del Sur. Allí adoptaron una vida nómada, con una economía basada en la caza del bisonte. En invierno vivían en pequeños grupos o familias para resistir mejor el frío y encontrar comida y cobijo con más facilidad, mientras que en verano se reunían en las zonas fértiles para cazar búfalos, celebrar ceremonias religiosas y festivas, comerciar y resolver conflictos internos.

A mediados del siglo XIX, este modo de vida se vio amenazado dramáticamente por la imparable expansión de Estados Unidos hacia el oeste. Colonos en busca de tierras, ganaderos, soldados y buscadores de oro cambiaron en unos pocos años el paisaje de las Grandes Llanuras, quebrando el frágil equilibrio económico de las tribus indias y poniendo a estas ante un trágico dilema: el de lanzarse a una resistencia armada condenada al fracaso o llegar a acuerdos que suponían su marginación y amenazaban su supervivencia. Tal fue el caso de los lakotas. En 1865, al término de la guerra de Secesión americana, el jefe Nube Roja (Red Cloud) se dedicó durante varios años a atacar los fuertes del ejército establecidos en la zona, hasta que en 1868 se firmó un tratado por el que se concedía a los indios un vasto territorio al oeste del río Misuri en el que los colonos no tendrían derecho a entrar. Además, se creó «una gran reserva india para los sioux» en el suroeste de Dakota del Sur para aquellos que quisieran abandonar la vida nómada.

La tregua duró muy poco. Hacia 1875, los territorios libres de colonos habían ido menguando vertiginosamente, los búfalos eran cada vez más escasos y muchos de los indios que se habían quedado en la reserva veían cómo las tierras que les habían concedido para la agricultura no eran lo bastante fértiles y las provisiones que recibían del gobierno eran cada vez más exiguas. Además, algunos colonos habían encontrado cantidades importantes de oro en las Colinas Negras, un territorio considerado sagrado por los indios, lo que llevó al gobierno estadounidense a crear una comisión para comprar las Colinas Negras a los indios. Cuando estos se negaron se decretó que a partir de enero de 1876 todos los sioux deberían recluirse en la reserva y los que no lo hicieran serían considerados hostiles. Para hacer cumplir la orden marcharon a la zona tres regimientos al mando del general Sheridan.

Fue entonces cuando hizo su entrada en la historia el célebre Toro Sentado (Sitting Bull). A sus 35 años, Thathanka Iyotake, como en realidad se llamaba en lengua lakota, era ya un guerrero experimentado. Tras hacer sus primeras armas a los 14 años, había destacado en las campañas de Nube Roja entre 1866 y 1868, momento en que se convirtió en jefe principal de los lakotas. Su actitud frente a Estados Unidos la resumió él mismo más tarde: «Nunca enseñé a mi pueblo a confiar en los americanos. Les he dicho la verdad, que los americanos son grandes embusteros. Nunca he negociado con los americanos. ¿Por qué debería? La tierra pertenecía a mi pueblo». Por ello, en 1876, Toro Sentado no dudó en rechazar la orden de reclusión en la reserva y, junto con otros guerreros, como Caballo Loco, declaró la guerra al ejército de Estados Unidos.

En el verano de 1876, Toro Sentado se estableció en una zona fértil junto al río Little Bighorn, donde reunió a unos 7.500 indios. Allí ejecutaron la llamada danza del Sol, una ceremonia religiosa compuesta de rituales que duraban varios días. En su curso, Toro Sentado comunicó a los demás miembros de la tribu una visión que había tenido (su prestigio como líder se basaba también en sus dotes de profeta): llegarían soldados tan numerosos como saltamontes, con los pies arriba y la cabeza abajo, y la nación sioux acabaría con ellos.

“Nunca he negociado con los americanos. La tierra pertenece a mi pueblo”, dijo Toro Sentado

Efectivamente, a los pocos días apareció frente al campamento indio un regimiento estadounidense: el célebre Séptimo de Caballería, comandado por el general Custer (en realidad teniente coronel), un héroe de la guerra de Secesión americana (1861-1865). Custer tenía experiencia en la guerra con los indios, a los que siempre había batido fácilmente. Pero en esta ocasión no se percató de la notable superioridad de efectivos de los sioux, que tenían al menos 1.500 guerreros frente a los apenas 630 soldados y oficiales a su mando. Además, Custer dividió su regimiento en tres batallones y los lanzó a la carga por puntos diferentes, debilitando así su ofensiva. Los indios, que estaban en su terreno y dispuestos a defender a sus familias hasta la muerte y contaban además con rifles de repetición, no sólo repelieron el ataque, sino que lograron acorralar al batallón de Custer y aniquilaron a sus doscientos integrantes tras una encarnizada lucha.

La profecía de victoria de Toro Sentado se había hecho realidad, pero en la práctica la batalla de Little Bighorn supuso el final de las tribus sioux. La derrota de las tropas de Custer conmovió y escandalizó a la opinión pública estadounidense, y el gobierno mandó un ejército mucho más numeroso y mejor pertrechado para aplastar a los rebeldes. Toro Sentado no quiso rendirse y en 1877 huyó con los suyos a Canadá. Allí permanecieron en paz durante cuatro años, pero los inviernos eran incluso más duros que en los territorios de las dos Dakotas y los cerca de doscientos sioux que habían seguido a su líder necesitaron de la caridad para su supervivencia. En 1881, Toro Sentado regresó a Estados Unidos para rendirse. «Quisiera ser recordado como el último indio de mi tribu que entrega su rifle», declaró.

Junto a sus seguidores, Toro Sentado fijó su residencia en la reserva de Standing Rock, donde se vio sometido a una estrecha vigilancia por parte del oficial al mando del lugar, James McLaughlin, que seguía viéndolo como una amenaza. Pese a ello, en varias ocasiones actuó como representante de su pueblo, y aunque no tuvo éxito en sus intentos de impedir la venta de las tierras indias era tratado con el respeto y la admiración que merecía el hombre que había derrotado al ejército de Estados Unidos. En 1885, el célebre Buffalo Bill le ofreció participar en El salvaje Oeste, un espectáculo que incluía toda clase de atracciones relacionadas con las guerras indias y la vida en las praderas. El antiguo jefe sioux pasó cuatro meses actuando con Buffalo Bill. Debió de ser un período feliz para él: acompañado de cinco hombres y tres mujeres, además de un intérprete, se le pagó bien, entabló amistad con sus compañeros de reparto y pudo apreciar el respeto y la admiración de los espectadores.

De vuelta a la reserva de Standing Rock, Toro Sentado se vio envuelto en un episodio que trastornó de nuevo la vida de los indios. Muchos de ellos empezaron a creer que si bailaban correctamente la llamada Danza de los Espíritus conseguirían que los colonos abandonaran sus tierras y los espíritus de los indios más célebres volverían a este mundo para luchar contra el invasor. A sus 59 años, Toro Sentado vio una esperanza en este movimiento, lo que puso en alerta a McLaughlin.
Una mañana, la policía india de la reserva fue a su cabaña para arrestarlo. Toro Sentado no opuso resistencia, pero sus amigos y vecinos acudieron a defenderle provocando así una reyerta en la que uno de los policías indios mató al antiguo líder. De este modo se hizo realidad otra de las profecías de Toro Sentado: el jefe indio había anunciado que sería asesinado por indios sioux.

ETIMOLOGÍA DE FRASES MUY NUESTRAS "A rey muerto, rey puesto".

Expone Luis Carandell en su libro sobre anécdotas políticas que en la guerra de Sucesión española, cuando Felipe V
estaba sitiando la ciudad de Barcelona, en poder de su oponente el archiduque Carlos de Austria, se animó el Borbón y se decidió a luchar con sus soldados. Estos, viendo los riesgos que corría el monarca, le comentaron que no debía hacerlo, ya que “rey no hay más que uno”. A esta sensata sentencia contestó Felipe V con la frase que nos ocupa: “Otro habrá. A rey muerto, rey puesto”.