viernes, 19 de junio de 2020

ETIMOLOGÍA DE FRASES MUY NUESTRAS "Me importa un bledo"


“Me importa un bledo”


Expresión coloquial con la que se indica que uno no le otorga ninguna importancia a un asunto o a una persona. Generalmente, se usa a modo de eufemismo, para evitar una frase más grosera. ¿Qué es un bledo? Esa es la cuestión. El Bledo (cardo beta vulgaris latifolia) es una variedad de la acelga común de sabor insípido. De ahí que no se le dé un gran valor y se utilice para decir que algo nos importa muy poco o nada.  

Se trata de una planta de tallos rastreros, de unos 30 centímetros de largo, hojas triangulares de color verde, con pequeñas flores rojas dispuestas en racimos. Si el bledo tiene de por sí muy poco valor o no, es muy discutible, pero todo indica que la frase se impuso a partir de la película “Lo que el Viento se Llevó” (1939), en la que Clark Gable (1901-1960) le dice a Vivien Leigh (1913-1967): “Francamente, querida, me importa un bledo”.


REFLEXIÓN


ETIMOLOGÍA DE FRASES MUY NUESTRAS “Hay gato encerrado”

ETIMOLOGÍA DE FRASES MUY NUESTRAS

“Hay gato encerrado”

Gato es el nombre que recibía el bolso o talego donde se guardaba el dinero allá por el Siglo de Oro. Se dice que uno de los motivos por los cuales se denominaban así era porque (los primeros) estaban fabricados con la piel de este animal. 
Aquel antiguo monedero estaba diseñado con un cordel del que se tiraba y se cerraba cuidadosamente y de tal manera, que era fácil de esconder entre los ropajes o en algún lugar secreto de las casas. Todo con la intención de que el dinero estuviera oculto, guardado y protegido de posibles hurtos.
Por extensión, al dinero que se guardaba en dicho bolso se le denominaba gato.
Estirando el término un poco más aún, gato se usaba asimismo para nombrar a los ladrones, que robaban con astucia y engaños.
Así es que el segundo motivo barajado para el nacimiento de esta expresión proviene de que la consigna usada entre los rateros al localizar una víctima que llevaba dinero (y una vez detectado dónde) era: “hay gato encerrado”. De esa manera se informaba al compañero de fechorías de la existencia y localización de esa bolsa con dinero guardado y/o escondido.

EN BIRMANIA SE PLAGIAN TEMAS MUSICALES FAMOSOS Y SE EDITAN CANTADOS EN BIRMANO!!!

En Birmania (Myanmar) la historia es muy diferente que en el resto del mundo, ya que en la nación budista lo que más se escucha es la música occidental, pero traducida al birmano, por artistas locales y de forma totalmente ilegal.

Birmania pasó gran parte de su historia post colonialista como una dictadura
Durante esos años, los birmanos no tenían mucho tiempo para idear su propia música y al gobierno nunca le interesó la propiedad intelectual; así que en el país los compositores simplemente se encargaban de plagiar canciones que ya fueran famosas en Occidente y las personas de Birmania nunca se enteraban que estaban escuchando canciones no-originales, de hecho, algunos artistas tampoco lo sabían…

Probablemente una gran parte de los birmanos nunca haya escuchado «My Heart Will Go On» (el tema de Titanic) de Céline Dion, pero sin ninguna duda están muy familiarizados con «Achit Myar Lat Saung», la versión birmana con voz de Phyu Phyu Kyaw Thein, una de las mayores estrellas del país.

Además del cover ilegal de Céline Dion, Phyu Phyu Kyaw Thein, se hizo extremadamente famosa en su país plagiando otras canciones occidentales, pero la artista confesó que ella no tenía idea de que las canciones que escribían para ella, eran de otras personas.

Se sabe que la música de otros artistas populares también ha sido plagiada, ya sean bandas de rock como Nickelback o Evanescence, hasta artistas radicalmente distintos como Bob Marley. Sus temas suenan en birmano, cantados por grandes estrellas nacionales como Phyu Phyu Kyaw Thein, Sai Sai o R Zarni.

Incluso han plagiado música en español y hasta hace poco existía un comercial birmano sobre una crema para el agrandamiento de senos que utilizaba el tema «Chiquitita» de ABBA.


Aunque la versión de «My Heart Will Go On» está en birmano, las estrofas tienen rimas casi idénticas a la original, demostrando que estos músicos que las traducen, irónicamente, son realmente talentosos.-
Pero esos no son los únicos casos, ya que la situación ocurre desde los tiempos de los Beatles o Elvis Presley.

En 2014, la BBC entrevistó a Myint Moe Aung, quien es uno de los principales compositores de plagio del país… y pudieron conversar con él mientras lo oían crear la versión birmana de «All of Me» de John Legend. El músico aseguraba que se sentía mal debido a que una persona budista no debería tomar la propiedad de otros, pero que en realidad no hacía mucho dinero por ello y que así daba publicidad de la música occidental allá.

También agregó que plagió la canción «Winds of Change» de Scorpions, la cual hablaba sobre la caída del Muro de Berlín. El escritor se vio forzado a cambiar la temática porque Birmania era una dictadura, e incluyó las palabras necesarias para que la gente entendiera que su versión también era de carácter político. Durante los años 90, el autor intentaba hablar disimuladamente de la situación política birmana a través de la música.

Aparte de Myint Moe Aung, existen otros compositores famosos por plagiar música occidental, como Wunna Kyaw, responsable del extraño cover de «Chiquitita».

Además de la industria del plagio, el otro gran problema musical de Birmania es la piratería.


El artista Thxa Soe declaró que su álbum había vendido oficialmente alrededor de 20 mil copias, pero que aquellos que piratearon su música, hicieron millones.-
En la actualidad ya existen organizaciones encargadas de velar por los derechos de autor (al menos en cuanto a los artistas del país se refiere), pero la piratería y el plagio continúan siendo un gran problema, y algunos analistas han considerado que se debe a un complejo de inferioridad presente en la nación.



REFLEXIÓN


jueves, 18 de junio de 2020

¿POR QUÉ EL ROSA SE ASOCIA A LAS NENAS Y EL CELESTE A LOS VARONES? (¿Y qué tienen que ver los nazis con todo esto?)


Desde mediados del siglo pasado hasta la actualidad, nos han inculcado que el color rosa debe ser asociado con las mujeres y el celeste con los varones.  Si bien muchos de esos clichés -afortunadamente- están siendo abandonados,todavía hay mucha gente que así lo piensan, y para muestra -dice el refrán- “basta con un botón”. 
Si usted toma a un bebé varón de algunos meses de edad, lo viste de rosa y lo coloca dentro de un cochecito también de color rosa… quien lo observe luego por la calle, ¿Qué pensará? ¿Qué allí lleva un varón? No.  Definitivamente pensarán que se trata de una beba, ya que nos han condicionado a pensar así, asociando el rosa con las nenas y el celeste con los varones. 
Resultaría realmente imposible detallar cuántas cosas cotidianamente no han inculcado, en un sinfín de temas. 
Nos han dicho, por ejemplo, que el amor duele. Falso. El amor es regocijo, placer y entrega, y eso nunca puede doler.  Si duele, no era precisamente amor. Podría ser pertenencia, obsesión y/o encuadrarse dentro de otras características, pero no en el amor verdadero.  Díganle a una madre que el amor duele. El amor de una madre por su hijo, es la emoción más pura y eterna que existe.  Puede sentir zozobra, miedo y hasta angustia por los devenires de la suerte que pueda estar corriendo, pero recién sentirá dolor si le arrebatan la vida.
Pero además del tema del amor, cuántas otras cosas nos han inculcado, casi sin saberlo, en muchos casos en materia económica, de política, etc, ya que no alcanzaría la memoria de la computadora para detallarlas.
Lo cierto es que siempre, en cada tema, hemos sido condicionados a pensar de una manera específica, respondiendo a intereses que -casi siempre- desconocemos.
Volviendo al tema de la asociación de colores con los sexos, vale la pena aclarar que esto no siempre fue así.
Antiguamente, desde antes del siglo XVI hasta el XIX, los chicos eran vestidos con una especia de miniaturas de los ropajes que utilizaban los adultos, muchas veces usaban fajas hasta los cinco años, y luego a partir de esa edad más o menos, comenzaban a vestirse con unos vestidos largos hasta el piso, parecidos a las túnicas que usaban los mayores.
Recién a fines del siglo XIX, Federico Fröebel, -un filósofo y pedagogo alemán, creador de la educación preescolar, llamado "el pedagogo del Romanticismo"-, fue quien en 1840 acuñó el término “Kindergarten” o “jardín de infantes” para este sistema de enseñanza fundado en el juego y en el Instituto de actividad que él había fundado en 1837 en Bad Blankenburg, para los párvulos o niños pequeños.
La gran visión de Friedrich Fröebel fue reconocer la importancia de la actividad del niño en sus procesos cognitivos de aprendizaje. Introdujo el concepto de "trabajo libre" (Freiarbeit) en la pedagogía y estableció el "juego" como la forma típica que la vida tiene en la infancia, por lo que también vale la pena educar en el juego y mediante el juego; los niños hacen jugando cosas que nunca harían de forma impuesta y autoritaria. Las actividades en su jardín de infancia incluían cantar, bailar, jardinería, y sobre todo, jugar. 
Entre tantas innovaciones en el mundo de la enseñanza infantil, también propuso que los niños no deberían vestirse como los adultos, sino sentirse realmente libres, sin los complicados e imprácticos pantalones a botones.  Fue por ello que a partir de entonces comenzó a ponerse de moda el uso de vestidos, tanto para las nenas como para los varones.
Claro ejemplo de esto, se advierte en ésta foto de 1884. 

Difícil será adivinar de quién se trata, si no lo conoce.
No solo desconcierta el color blanco, sino también el vestido, que por aquel entonces eran muy comunes, tanto para mujeres como para varones, y por supuesto también el peinado.
El personaje en cuestión contaba en el momento de la foto, con dos años y medio de edad.
Si no logró adivinarlo, se los cuento… No se trata de una nena, sino de un varón y que cuando llegó a adulto se convirtió, nada menos que en el trigésimo segundo presidente de los Estados Unidos - Franklin Delano Roosevelt-
Usted se preguntará, entonces…¿A partir de cuándo comenzó esta historia del rosa y el celeste?
Hasta la segunda guerra mundial, generalmente la utilización de los colores era totalmente a la inversa, el color rosa para los varones y el celeste para las mujeres, porque se asociaba este color a la pureza, la amabilidad, la delicadeza y por el contrario, el rosa, era asignado a los varones ya que pertenecía a la gama de los rojos que connotaban energía, pasión, fortaleza.
Esto no es tan casual como muchos pueden llegar a creer, ya que a través de la historia, el color celeste y el azul se han asociado al cielo y su pureza, y por ende a la mujer. 
Ignoro si ya lo habrán notado, pero vale la pena mencionar que la enorme mayoría de las imágenes, cuadros, pinturas, grabados, estatuas etc, que existen sobre la Virgen María, son casi siempre con una túnica azul o celeste.
Estas son sólo algunos ejemplos de los tantos que hay, y se hace bastante difícil encontrar alguna que no lleva el color celeste asociado con ella, de una forma o de otra.
Cuando comienza la segunda guerra mundial, era costumbre en Alemania, -tal cual se hacía de hacía mucho tiempo atrás- el uso del color rosa para los varones y el celeste para las mujeres.
Pero todo cambió a partir de los nefastos y atroces campos de concentración. 
Las primeras víctimas de la persecución en la Alemania nazi fueron, entre otros, los detractores políticos, especialmente comunistas, socialdemócratas y sindicalistas. Los testigos de Jehová se negaban a formar parte del ejército nacional o jurar obediencia a Adolf Hitler, y por eso también fueron perseguidos. Los nazis hostigaron a los hombres homosexuales alemanes, cuya orientación sexual consideraban un obstáculo para la expansión de la población alemana. A los homosexuales “habituales” los encarcelaban en prisiones; a muchos de ellos los remitieron a campos de concentración después de que completaran su condena.
La ideología racial de los nazis denigraba principalmente a los judíos, pero también difundía odio hacia los romaníes (gitanos) y los negros. Los nazis veían a los judíos como enemigos raciales y los sometían a arresto arbitrario, reclusión y asesinato. A los romaníes también los individualizaban y los perseguían debido a sus antecedentes raciales. Los nazis consideraban inferiores a los polacos y otros eslavos, y los elegían para subyugarlos, obligarlos a realizar trabajos forzados y a veces matarlos. Los prisioneros judíos recibían el peor de los tratos en los campos de concentración nazis.
Pero.., ¿Qué tiene que ver esto con el tema de los colores y el sexo?
El ejército nazi, conjuntamente con la “SS”, crearon un sistema de identificación en los campos de concentración a través de triángulos de colores, para que  -sobre todo- la “SS” lograse identificarlos inmediatamente. 
Después de 1939 y con ciertas variaciones en cada campo, se identificaron fácilmente las categorías de prisioneros con un sistema de marcas que combinaba un triángulo de color invertido con letras.
A partir de 1938, se adjudicó a los judíos de los campos, una estrella amarilla que se les cosía a sus uniformes de prisión (una distorsión del símbolo de la estrella de David judía).  

A los criminales se los marcaba con triángulos invertidos de color verde, a los prisioneros políticos con rojo, a los “asociales” (incluidos romaníes, rebeldes, vagabundos y otros grupos) con negro o, en el caso de los romaníes en algunos campos, marrón.  A los testigos de Jehová, con unos de color púrpura. La categoría “asocial” era, quizás, la más variada, e incluía a las prostitutas, los vagabundos, los asesinos, los ladrones, las lesbianas y aquellos que violaban las leyes que prohibían las relaciones sexuales entre arios y judíos. Si bien el triángulo marrón era utilizado en ciertas circunstancias para los gitanos, estos eran obligados con más frecuencia a utilizar el triángulo negro que los incluía en la categoría de “asociales”.
A los prisioneros no alemanes se los identificaba con la primera letra del nombre de su país natal en alemán, la cual se cosía en su distintivo. Los dos triángulos que formaban el distintivo de la estrella judía eran amarillos, a menos que se incluyera al prisionero judío en alguna de las otras categorías de prisioneros. A los prisioneros políticos judíos, por ejemplo, se los identificaba con un triángulo amarillo debajo de un triángulo rojo.
Los nazis exigían a los judíos que usaran la estrella de David amarilla no solo en los campos, sino también en todos los territorios de Europa que ellos ocupaban, y finalmente, a los homosexuales se los identificaba con triángulos rosas.
Cuando en la sociedad alemana se empezó a comentar la tipología que hacía el partido nazi sobre los colores, comenzaron a cambiar la moda, vistiendo a sus niños de azul (para asociarlos con algunos uniformes del ejército) y a las nenas de rosa, ya que por los homosexuales, era asociado a la “femineidad”, y luego los siguieron todos los países que se encontraban bajo la ocupación alemana, temerosos que sus hijos –por vestir de rosa- sean acusados por la SS de homosexuales.
A partir de allí -y mal que nos pese su origen- se siguió asociando el celeste para los varones y el rosa para las mujeres, pero a Dios gracias, cada vez menos.
Aunque lamentablemente, la persecución y discriminación de homosexuales, judíos y negros se sigue manteniendo. 
Parece que todavía nos falta mucho por aprender como sociedad.


REFLEXIÓN CON HUMOR