jueves, 11 de junio de 2020
miércoles, 10 de junio de 2020
El humor sobre los políticos
(Y esto va en serio)
Me preguntaron el porqué de mis constantes ironías y sarcasmos o el continuo humor que en muchas ocasiones planteo en algunas de mis comedias y escritos sobre la figura de los políticos, habida cuenta que debido a ello, algunos han supuesto que me embarga una ideología de origen anarquista o simplemente en contra de todo sistema democrático. Nada más lejos de la realidad.
A mi entender, fueron muy pocos (poquísimos a mi gusto) la gente dedicada a la política que mantuvo un sendero de verdadera honestidad a lo largo de su carrera pública, y se retiraron de la misma con lo que ya tenían (y en algunos casos, con mucho menos). Todo el resto (y hablo de muchísimos países) han sido corruptos, ventajeros u oportunistas; deshonestos, arribistas, aprovechadores, ventajistas o muchos otros adjetivos, y que en algún momento (la gran mayoría) se han visto inmersos en un inmenso caudal de posibles y sospechosos negociados de oscuros réditos y procedencias, cuando por el contrario, tendrían que haber estado al servicio del país y su gente, y no de su propio peculio (algo que mucho nos han roto a nosotros)
A pesar de ellos, sigo creyendo en la democracia y en la libertad.
Desde que tengo uso de razón (si es que alguna vez la tuve), escucho declamar con elocuentes, sólidas contundentes, rígidas y elegantes palabras a todos esos políticos en cuestión, donde dejan a uno absorto y pensando “tiene razón”. Pero enseguida aparece otro, del sector opuesto, que con argumentos absolutamente contrarios a los del primero, pero con idénticas condiciones verborrágicas, te convencen de lo contrario, por lo que en definitiva uno se queda entendiendo cada vez menos y suponiendo que le han tomado el pelo tan sólo para conseguir sus objetivos de poder. Y eso es exactamente lo que buscan. Son los viejos paradigmas de “divide y triunfarás” como el que siempre sostengo de “Cuán importante es saber cada día más, para no vernos abandonados a la indigencia cultural a la que necesitan arrojarnos”.
Y a pesar también de ello, sigo creyendo en la democracia y en la libertad.
Si alguno a estas alturas está tratando de deducir a qué partido pertenezco con tales aseveraciones, le recomiendo no perder su tiempo.
No pertenezco a ninguno desde que empecé a abrir los ojos.
No soy kirchnerista ni del Pro en Argentina (y mucho menos de Del Caño –Dios me libre y guarde!!-). No soy del Likud de Netanyahu ni del Azul y Blanco de Gantz en Israel. No adhiero al PP, al PSOE, ni a Podemos (y mucho menos a los franquistas de VOX -franquistas, que vale la pena recordarlo siempre, fusilaron entre muchos otros, también a García Lorca y esa mancha no se borrará jamás) en España. No comulgo con el Frente Amplio, con el partido Colorado ni con el Nacional de Uruguay. Lo mismo me ocurre con los partidos de Colombia, Perú, Bolivia, Ecuador, etc. Y aunque alguno piense que al no vivir en esos países, no me tendría que importar, pues los contradigo y sí, me interesan. Porque me importan sus pueblos que son como yo y han sido estafados a lo largo de la historia con fútiles promesas, dádivas insignificantes y panaceas circunstanciales.
Y sin embargo sigo creyendo en la democracia y en la libertad.
A esos lugares y a ese público también llegan mis obras, gracias a los inagotables teatreros que luchan día a día por mantener viva la llama del teatro, ante los cuales me quito el sombrero y debo decir que los admiro. Siempre han sido “el último orejón del tarro” en cuanto a presupuestos gubernamentales y a pesar de todo siguen allí a pie del cañón, llevando cultura aunque más no sea a cuestas.
Debido a todo eso me declaré hace mucho ya, un librepensador y no le debo pleitesía a ningún “líder”.
“Librepensador” es una persona que sostiene que las posiciones referentes a la verdad (las de uno mismo en este caso), deben formarse sobre la base de la lógica, la razón y el empirismo en lugar de la autoridad, la tradición, la revelación o algún dogma en particular. Y esto -lamentablemente- molesta hoy en día a mucha gente.
Algunos lo llaman independiente, libre, emancipado, neutral o soberano pero que en definitiva no es más que eso, un librepensador. Es a quien no lo llevan de las narices con “palabras elegantes, bonitas y rimbombantes” desde una tribuna partidista, ni con un calcomanía de adhesión de por vida a un determinado partido; a quien no lo engañan con falsas promesa electorales y mucho menos con cajitas de comidas, globos o sándwiches callejeros. Quien ya no cree en los “enemigos de la patria” sino en los adversarios políticos. A quien aquello de “el pueblo unido…” ya no lo convence, sobre todo cuando sabemos que ningún pueblo nunca podrá estar totalmente unido porque son una suma de individualidades. Tal vez encontremos muchas minorías, todas piensan distinto y quieren transitar diferentes caminos, pero unidos es muy difícil. Los mismos que no nos dejamos influenciar por los “periodistas de opinión” tanto de un lado como del otro, absolutamente parciales y tendenciosos. Somos aquellos que intentamos leer las entrelíneas de los discursos y utilizamos (en base a la cruda experiencia personal al respecto) el viejo lema sobre la política de “piensa mal y acertarás”.
Absolutamente ninguno de esos políticos a los que me refiero, fue, es o será nunca mi amigo (ni de ninguno de ustedes, porque si algo caracteriza a un político es justamente “la imposibilidad natural de conservar amigos”). Porque además no sólo no me conocen y no les importo en absoluto, sino que lo único que buscan es mi voto para lograr más poder.
Es entonces cuando comprendemos que esa herramienta -el voto-, esa arma casi letal para las ambiciones políticas de todos ellos, adquiere una importancia sublime. Tan ínfima como vital en la sumatoria. Y lo vemos en sus demostraciones de querer acercarse hipócritamente a nosotros en épocas electorales (cosa que no harían en ninguna otra circunstancia), visitando nuestras ciudades o barrios, besar a nuestros hijos, sonreír y acariciar a nuestros jubilados, asegurar que poseen la solución a todos nuestros problemas y que con ellos nos llegará la felicidad (aún a pesar de que muchos de ellos ya han participado en gobiernos anteriores). No tengo dudas que son los más altos exponentes de la falsedad e hipocresía de esta sociedad, y me reiré cuantas veces pueda de ellos a través de mis escritos (como ocurrió en la comedia “La casa del senador” y que ha sido un éxito y llenado salas en muchos países ya), porque es la única arma que utilizo.
Y allí es cuando más creo en la democracia y la libertad.
Moliere fue terriblemente censurado y combatido por satirizar, mofarse y dejar en evidencia la hipocresía de los religiosos, los médicos y los burgueses de su época. Nada más lejos de mis intenciones compararme con semejante genio y padre de la “Comédie Française,”, pero podría decir que voy a procurar seguir sus pasos con la ironía, el sarcasmo y la burla sobre los mayores hipócritas de nuestra era -los políticos- y algunos otros personajes que también nos rodean.
Seguramente por ello también me censurarán y allí es donde creo aún más en la democracia y en la libertad.
Fue el fanatismo de algunas personas (Fanatismo: “apasionamiento extremo y tenacidad desmedida en la defensa de creencias u opiniones, especialmente religiosas o políticas”), la que me ha demostrado su falta absoluta de raciocinio, al ver y escuchar las descalificaciones y virulentas agresiones hacia otra persona que piensa distinto. No logran comprender que si alguien piensa de una manera diferente, no es un enemigo al que hay que convertir a su ideología o exterminar (en cualquiera de sus formas), sino que se trata simplemente de “otra” persona, que calza distintos zapatos que los suyos y con los que transitó desiguales caminos.
Los políticos inescrupulosos, se aprovechan descaradamente de esos fanáticos y los utilizan constantemente como primera línea de fuego en su batalla por consolidar más su poder.
Algo similar (salvando las sangrientas distancias) ocurre con la Jihad islámica.
Sirve aquí distinguir -sin negar la conexión- entre islam e islamismo.
El segundo no puede pensarse sin el primero, del cual saca las bases fundamentales de su plataforma ideológica. Ahora bien podemos decir que los musulmanes practicantes del islam se dividen a grandes rasgos en pacíficos y fanáticos; mientras que los musulmanes que integran el islamismo, necesariamente son violentos y absolutamente repudiables. Uno puede considerar pacífico a un musulmán que practique aspectos de su fe de manera privada sin violar derechos de terceros. Pero no puede considerar pacífico ni bueno a un islamista. Hablar de un islamista bueno es equivalente a creer que un nazi activo y militante, puede ser buena persona.
Existe una notoria agresividad por parte del islamismo, en la consideración colectiva a grupos religiosos no islámicos (sobre todos cristianos y judíos) a modo de discriminación general.
Aquí les transcribo una prédica colectivista de un imán como claro ejemplo:
“Los Cruzados (Cristianos) y los Sionistas (Judíos) son los enemigos de Alá, los descendientes de monos y puercos… son la escoria de la raza humana, las ratas del mundo, los violadores de los pactos y acuerdos, los asesinos de los profetas, pues sí, ¡son descendientes de puercos y monos!”
Según su criterio, Mahoma les dijo que “cuando encuentren un infiel (cristiano, judío y todo aquel que no profese el islamismo) debían convertirlo al islam… o degollarlo”. “Si eso no es fanatismo… ¿El fanatismo dónde está?”, y lo vemos lamentablemente muchas veces sobre todo en Europa, cuando uno de estos fanáticos asesina a puñaladas a desprevenidos transeúntes al grito de “Alahú Akbar” -Alá es grande-
Y cada vez que veo estas cosas, creo más en la democracia y en la libertad.
Así que nadie intente siquiera convencerme de nada. Mucho menos los fanáticos, en temas como política o religión.
Algo similar ocurre también con el deporte y unos cuantos muertos por ese tema en muchos países del mundo lo certifican. Me resulta tan absurdo, irracional, incoherente, descabellado, insensato, ilógico, disparatado, inadmisible y millones más de otros tantos epítetos, que una persona odie a otra por su preferencia deportiva, como así también por su ideología política o religiosa. Esto no hace más que demostrar el nivel cultural al que nos han arrastrado esos mismos “políticos” y “líderes” a lo largo de la historia de la humanidad. Por eso insisto tanto con que “comprendamos” la historia y la recordemos para no estar condenados a repetirla.
Vale la pena aclarar que siempre he respetado, respeto y respetaré a rajatabla el derecho inviolable de cada uno a expresar su opinión, sea cual fuere (incluso si apoya o “adora” a un determinado político), pero por supuesto siempre y cuando no conlleve injurias gratuitas, insultos descalificantes, ni maltrato tanto verbal como físico en contra de quienes piensan distinto. Mi derecho termina donde empieza el de los demás y viceversa
Tampoco estoy dispuesto a perder amigos o conocidos por política o religión. No los he perdido a lo largo de toda mi vida por el deporte (aún conservo amigos de la infancia que aman cada uno a su equipo de fútbol) ni por la religión (de hecho tengo una hija católica y dos hijos judíos –por derecho de vientre- y yo en particular, no profeso ninguna otra religión más que la del Dios de Baruch de Spinoza), no veo porqué debo hacerlo por la política partidista. Quien piensa a la inversa seguramente es porque le dará más valor a aquel tema que a una persona. No lo comparto, pero le guardaré el merecido respeto que se merece, mientras no agreda al resto.
Mientras tanto, seguiré escribiendo comedias, dramas, cuentos, chistes o notas en Facebook o Instagram, en una computadora, en papeles, en hojas sueltas y hasta en las puertas de los baños públicos si es necesario, y me seguiré riendo de los políticos cuanto pueda, como ellos se ríen de mí con su desvergonzada hipocresía. Pero nunca me callaré.
Tampoco me mueve saber si aporto mucho, poco o nada con lo que escribo. Lo hago por la necesidad personal de divertirme con mis comedias y de plantear a través de ellas, cuanto pienso y me duele.
Insisto, cuanto más sepamos, menor será la posibilidad que tendrán de arrojarnos a la indigencia cultural.
Podrán criticarme por todo esto, dejar de leerme y hasta bloquearme. Incluso a denunciarme otra vez (como ya lo han hecho para inhabilitarme del Facebook) pero ello solo dejaría en evidencia la vileza de un alma embriagada en fanatismo.
Por mi parte, pese a quien pese y le duela a quien le duela, seguiré creyendo fervientemente en la democracia y en la libertad.
PD: Para quienes no lo conocen, mañana hablaremos sobre el Dios de Baruch de Spinoza
Infinitas gracias a quienes me siguen.
H.D.M.
Los principios de la propaganda nazi que se aplican hoy en día
¿Sabía usted que hay políticos en los gobiernos de los más diversos países, que utilizan hoy en día, sin ningún pudor los principios de Goebbels, el ministro de propaganda de Hitler?
Pero antes de juzgar, sepamos primero quién fue y tal vez luego, logremos entender el porqué de sus razonamientos
Joseph Goebbels, el “enano cojo y diabólico” (tal y como como lo definía Goering –el comandante en jefe de la fuerza aérea nazi-) llegó a erigirse como el ministro de propaganda de Hitler.
Desarrolló durante su infancia un “enorme complejo de inferioridad” debido a su escasa estatura y sufrió una poliomelitis por la que tuvo que someterse a una intervención quirúrgica a los diez años, lo que le provocó una parálisis parcial en una pierna y le obligó a llevar una prótesis y unos zapatos especiales, lo que le impediría participar en la Primera Guerra Mundial. De este modo, su niñez y adolescencia estuvieron marcadas por los complejos causados por su enfermedad y por su cojera permanente Por otra parte, la precariedad económica de su familia que le obligó a depender de la caridad de profesores, asociaciones católicas e incluso de novias de posición acomodada que le costearon en parte sus estudios y un fracaso amoroso, podemos llegar a entender por qué él mismo se definiera como un “pobre diablo”.
En el tercer gran tema que le influye, lo ocupa la religión que le inculca su padre. Por si no fuera suficiente con todo lo anterior, hay que añadir que como toda su generación creció con la amargura de la humillación alemana, reforzada por la sensación de ser siempre un ciudadano de “segunda” en relación a sus compañeros de colegio y universidad, hijos de familias acomodadas.
Fue así como llegamos a tener a un enano místico, resentido, rengo, con un gran complejo de inferioridad, con estudios de letras y que, encima, cuando acaba sus estudios encuentra un mísero trabajo en el Dresdner Bank, lo que le frustra todavía más llevándole a odiar a todo el que se le pone por delante, incluyendo sus propios compatriotas, las mujeres, los comunistas, los judíos y los burgueses. (Los perritos se salvaron de casualidad)
A éste enano místico, resentido, cojo, con un gran complejo de inferioridad sólo le faltaba para convertirse en diabólico, encontrarse con otro que estuviera psicológicamente peor que él, y lo encuentra en el Congreso del Partido Nazi del 12 de julio de 1925. Su fascinación por el otro resentido, le lleva a escribir: “¿Quién es este hombre? Mitad plebeyo, mitad Dios. ¿El Cristo verdadero o sólo San Juan?”. Este hombre lo tiene todo para ser Rey. El Tribuno de la plebe nato. El futuro Dictador”. Cuando Alemania invade Polonia en 1.939, Adolf Hitler era una figura mesiánica, un mito que dirigía el país envuelto en una aureola de divinidad. Y si para los alemanes de ese entonces Hitler era el Mesías, Goebbels era su profeta.
Fue el padre de la propaganda nazi y responsable del Ministerio de Educación Popular y Propaganda, creado por Adolf Hitler a su llegada al poder en 1933. Goebbels había sido el director de la tarea comunicativa del Partido Nazi y el gran arquitecto del ascenso al poder.
Movido principalmente por todas las “virtudes” que enumeramos anteriormente, creó los once principios de la propaganda nazi, que aunque les parezca mentira, hasta el día de hoy son utilizadas por muchísimo políticos de los más diversos países (A veces con leves y sutiles variantes y/o soslayándolas para que no se note tanto su procedencia), PERO SON EXACTAMENTE LAS MISMAS!!!
No tiene más que leerlas para darse cuenta que cualquier parecido con la actualidad… no es coincidencia!!!
1.- “Principio de simplificación y del enemigo único”. Se trata de adoptar una única idea, un único Símbolo; Individualizar al adversario en un único enemigo.
2.- “Principio del método de contagio”. Reunir diversos adversarios en una sola categoría o individuo; Los adversarios han de constituirse en suma individualizada.
3.- “Principio de la transposición”. Cargar sobre el adversario los propios errores o defectos, respondiendo el ataque con el ataque. “Si no puedes negar las malas noticias, inventa otras que las distraigan”. (En éste tema son baluartes destacados muchos medios y programas periodísticos de radio y TV, pero siempre –y manejando los hilos desde la oscuridad- los responsables son los productores y directores de dichos medios. En definitiva, aquellos que muestran la cara, no son más que meras marionetas a sueldo)
4.- “Principio de la exageración y desfiguración”. Convertir cualquier anécdota, por pequeña que sea, en amenaza grave.
5.- “Principio de la vulgarización”. “Toda propaganda debe ser popular, adaptando su nivel al menos inteligente de los individuos a los que va dirigida. Cuanto más grande sea la masa a convencer, más pequeño ha de ser el esfuerzo mental a realizar. La capacidad receptiva de las masas es limitada y su comprensión escasa; además, tienen gran facilidad para olvidar”.
6.- “Principio de orquestación”. “La propaganda debe limitarse a un número pequeño de ideas y repetirlas incansablemente, presentadas una y otra vez desde diferentes perspectivas pero siempre convergiendo sobre el mismo concepto. Sin fisuras ni dudas”. De aquí viene también la famosa frase: “Si una mentira se repite suficientemente, acaba por convertirse en verdad”.
7.- “Principio de renovación”. Hay que emitir constantemente informaciones y argumentos nuevos a un ritmo tal que cuando el adversario responda el público esté ya interesado en otra cosa. Las respuestas del adversario nunca han de poder contrarrestar el nivel creciente de acusaciones.
8.- “Principio de la verosimilitud”. Construir argumentos a partir de fuentes diversas, a través de los llamados globos sondas o de informaciones fragmentarias.
9.- “Principio de la silenciación”. Acallar sobre las cuestiones sobre las que no se tienen argumentos y disimular las noticias que favorecen el adversario, también contraprogramando con la ayuda de medios de comunicación afines.
10.- “Principio de la transfusión”. Por regla general la propaganda opera siempre a partir de un sustrato preexistente, ya sea una mitología nacional o un complejo de odios y prejuicios tradicionales; se trata de difundir argumentos que puedan arraigar en actitudes primitivas.
11.- “Principio de la unanimidad”. Llegar a convencer a mucha gente que se piensa “como todo el mundo”, creando impresión de unanimidad.
En 1945, con el ejército ruso y los aliados a las puertas de Berlin, Goebbels encerrado con su familia en el búnker de Hitler, discutió con el Führer la posibilidad de negociar la paz, una idea que el líder nazi rechazó de plano, respondiendo que tenía intención de permanecer en el búnker hasta el final, y que, junto con su esposa, Eva Braun, había planeado suicidarse si los soviéticos entraban en la ciudad.
Mientras tanto, Magdalena Goebbels, que era una ferviente y fanática seguidora de Hitler, se hallaba sumida en una profunda depresión, a la que se unía una dolorosa neuralgia que le dejó la mitad del rostro paralizado. Así, la esposa del ministro de Propaganda tomó una terrible decisión: acabar con la vida de sus seis hijos, previendo el final que les esperaba tras la caída de Berlín. "Es mejor que mis hijos mueran a que vivan en la vergüenza y el oprobio", comentó Magdalena a la secretaria del Führer antes de administrarles a cada uno de ellos, el cianuro que acabaría con sus vidas. Posteriormente, y tal y como el intrigante ministro de Propaganda del caído Reich había previsto, un oficial de las SS disparó al matrimonio Goebbels un tiro en la nuca y luego procedió a quemar sus cadáveres para sustraerlos a la furia de los invasores soviéticos.
Ahora bien, ¿Conoce usted algún político en la actualidad que utiliza sin pudor, alguno de estos principios de propaganda? Si la respuesta es positiva, al menos ya sabe quién fue su maestro.
viernes, 28 de febrero de 2020
"AMIGAS DESGRACIADAS"
6 de julio de 2019 ·
"Querido Hugo Daniel Marcos, formo parte de un elenco exitosísimo que da vida a los personajes de "Amigas Desgraciadas" en Tucumán....hemos tenido la dicha de haber sido aplaudidos de pie! De haber sido premiadas no solo por la Asociacion Argentina de Actores...sino por cada persona que habitó el público en cada funcion que dimos...y debo decir...que su dramaturgia yo me animaria a caraturarla de Necesaria en los tiempos que corren....sus obras han sido un éxito siempre porque antepone la risa genuina a partir de lo que NOS pasa....admiro su naturalidad y vertiginosidad dramática y soy una Agradecida al universo por haber podido encarnar un gran personaje en esta obra y convivir con otros cuyas actrices han sabido dar un cuerpo brillante y sensacionalmente cómico. ...gracias!!!!
Sin duda un gran talento !!! Ojalá pudiéramos tenerlo aquí! Abrazooo y merde para todos los elencos que lleven de su mano sus obras...muchaa mierdaaaa!!!!!
Yany Chaves Nalya Yapura Benjamín Tannuré Godward Chabela Díaz Lourdes Salas".
Cyntia Mabel Bulva
.
Comentarios como éstos son generalmente los que me conmueven, no sólo por la gratitud y la alegría que llevan implícitos, sino también porque sigo creyendo que las opiniones de los teatreros y el público en general, son en definitiva los que marcan el sendero del éxito de una obra.
Alguien, de otro país, me escribió no hace mucho: "Cada vez que anunciamos una de sus comedias, el público llena el teatro, porque saben de antemano, al escuchar su nombre, que se van a reír a carcajadas".
Tan simple como eso sigue siendo el objetivo: "Un instante de carcajadas es un momento de felicidad, y para quienes hacemos comedia, que sean felices, ya no es un deseo... Es un deber"!
Infinitas gracias a todos ustedes por tanto talento al servicio de mis comedias!!!
H.D.M
"Querido Hugo Daniel Marcos, formo parte de un elenco exitosísimo que da vida a los personajes de "Amigas Desgraciadas" en Tucumán....hemos tenido la dicha de haber sido aplaudidos de pie! De haber sido premiadas no solo por la Asociacion Argentina de Actores...sino por cada persona que habitó el público en cada funcion que dimos...y debo decir...que su dramaturgia yo me animaria a caraturarla de Necesaria en los tiempos que corren....sus obras han sido un éxito siempre porque antepone la risa genuina a partir de lo que NOS pasa....admiro su naturalidad y vertiginosidad dramática y soy una Agradecida al universo por haber podido encarnar un gran personaje en esta obra y convivir con otros cuyas actrices han sabido dar un cuerpo brillante y sensacionalmente cómico. ...gracias!!!!
Sin duda un gran talento !!! Ojalá pudiéramos tenerlo aquí! Abrazooo y merde para todos los elencos que lleven de su mano sus obras...muchaa mierdaaaa!!!!!
Yany Chaves Nalya Yapura Benjamín Tannuré Godward Chabela Díaz Lourdes Salas".
Cyntia Mabel Bulva
.
Comentarios como éstos son generalmente los que me conmueven, no sólo por la gratitud y la alegría que llevan implícitos, sino también porque sigo creyendo que las opiniones de los teatreros y el público en general, son en definitiva los que marcan el sendero del éxito de una obra.
Alguien, de otro país, me escribió no hace mucho: "Cada vez que anunciamos una de sus comedias, el público llena el teatro, porque saben de antemano, al escuchar su nombre, que se van a reír a carcajadas".
Tan simple como eso sigue siendo el objetivo: "Un instante de carcajadas es un momento de felicidad, y para quienes hacemos comedia, que sean felices, ya no es un deseo... Es un deber"!
Infinitas gracias a todos ustedes por tanto talento al servicio de mis comedias!!!
H.D.M
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