lunes, 4 de abril de 2016

"La comedia está servida" Capítulo 1 DISTINTOS TIPOS DE HUMOR

Distintos tipos de humor

Cuando comencé a sopesar la idea de escribir sobre las comedias y el  humor en el teatro, me encontré en un verdadero dilema, porque es un tema que abarca tantos aspectos y contenidos importantes, que el orden puede significar preponderancia de alguno por sobre otro y resultaría de esta forma totalmente injusto e improcedente.
Tuve que ponerme a pensar entonces y decidir sobre cuál sería el primero de los temas a desarrollar y que ello no denote primacía alguna sobre los demás.  Debo reconocer que no fue para nada una tarea sencilla y hasta diría casi imposible… la de ponerme a pensar.
Así que lo eché a suerte y cuando me quedé solo (…!), decidí que lo primero sería incursionar sobre los distintos tipos de humor.
Es importante destacar que la tipología conocida y hartamente divulgada, podría comprender muchas variantes como el humor humorístico, el absurdo, el irónico, el sarcástico, gráfico, contemporáneo, hacker, parodia, sitcom, caricatura, etc.
Si bien hay muchos más, que a su vez se amplían y reproducen multiplicándose a sí mismos en sus sumatorias y combinaciones, yo he preferido resumirlos en tres grandes tipos para graficarlos fácilmente, representándolos por colores, para una mayor comprensión… de mi parte.
El humor blanco, verde y negro.
Se torna imprescindible mencionar–como aclaración al margen- que aunque muchas veces se confunde el humor irónico con el sarcástico, estos tienen diferencias sustanciales que los separan.
En tanto que la ironía es una figura retórica que se basa en dar a entender lo contrario a lo que se expresa, el sarcasmo por su parte, es otra figura retórica que solo busca la burla o inía mordaz, hiriente y humillante, con el objeto de lastimar.
Volviendo a los tres grandes grupos de humor, uno de los más utilizados a lo largo de la historia, suele ser el humor  verde, es decir el conocido como picaresco, algunas veces con cierta utilización de palabras soeces o groseras, pero sumamente gráficas y descriptivas, y generalmente en su mayor porcentaje, de neto corte sexista o escatológico.  (Si el chiste habla de un rabino, ya sería de neto “corte” religioso)
Es uno de los tipos de humor que más ha abastecido las reuniones sociales de clubes y bares, los suburbios, todo tipo de reuniones tanto de hombres solos como de mujeres en la misma condición y hasta los libretos de grandes cómicos del burlesque o teatros de revistas, que se apoyan en la procacidad y la grosería para provocar hilaridad.
El segundo tipo de humor, muy conocido también por todos, es el humor negro.
El argumento más recurrente en el humor negro suele ser la muerte y todo lo que está relacionado con ella.  Toca los temas más oscuros y dolorosos para el ser humano y que, por norma general, resultan controvertidos y polémicos para la sociedad porque están relacionados con la moral y sus costumbres.
Algunos ejemplos pueden ser: las grandes tragedias, las normas sociales, la sexualidad, los asesinatos, el suicidio, las enfermedades, la pobreza, la locura, el terrorismo, el racismo, la drogadicción, la violación, las discapacidades, la guerra, la religión, la política, la discriminación, etc., pero representados en forma cómica.
Uno de los ejemplos más claros y precisos, es aquél encuentro entre dos amigos, en donde uno, luego de observar al otro, le pregunta…
-Qué cara, ché.  ¿Qué te pasa?-
-¡No me hables…! ¿Ayer enterramos a mi suegra...!-
-Uy, no sabía nada… ¿Cuando murió?-
-Supongo que esta mañana.-
Y dejé para el final,  el tercer grupo que se encuadra dentro del humor blanco.
Es un tipo de humor que no contiene connotaciones ni denotaciones negativas, como ser la mencionada ironía ni mucho menos los sarcasmos, ni machismo, cinismo, sexismo, racismo, etc.
Es también llamado humor familiar, puesto que pueden disfrutarlo toda la familia, con niños incluidos.
Un tipo de humor blanco es el chiste de salón, llamado así porque este  humor puede desplegarse en una fiesta o reunión sin riesgo de ofender ni escandalizar a ningún concurrente.
Un ejemplo a citar podría ser:
-¡Inocencio…! ¿Andá rápido a la esquina, que tu novia se está besando con tu mejor amigo!-
Inocencio sale corriendo, y al volver, increpa a su amigo:
-¡Andá, mentiroso!¡Ese no es mi mejor amigo…!-
Es el humor preferido por uno de los humoristas que yo más admiro y con el que tuve la inmensa fortuna de haber trabajado a su lado durante varios años: el sr. Juan Carlos Mesa.
Si bien él ha transitado todos los tipos de humor conocidos, el humor blanco ha sido su columna vertebral a lo largo de su maravillosa carrera autoral.
A pesar de no ser el mismo tipo de humor que yo profeso en líneas generales, (el cual sería de un color verde muy claro, por decirlo de alguna manera, ya que me inclino mucho más por el doble sentido y la picardía pero sin procacidades), nuestras raíces humorísticas están fuertemente enlazadas, sobre todo porque fue él quien influyó en mí de tal manera que cambió mi forma de escribir.

domingo, 3 de abril de 2016

Adivinanza


"La comedia está servida" PROLOGO

Prólogo


Debido a que son tantos los ensayos, tratados, investigaciones, teorías, métodos y formas que han sido expuestas y publicadas por otros tantísimos autores, en relación al teatro en sí, a la actuación y todo lo relacionado con el arte dramático,  me percaté que en forma inversamente proporcional es lo que se encuentra publicado sobre las comedias  y más específicamente sobre las de enredos, que no alcanzan un porcentaje que logre acercársele mínimamente a cualquier otro género. 
Importante es destacar que si bien es cierto que hay unos cuantos libros que tratan el tema y que resultan ser muy interesantes y esclarecedores al respecto, siempre es positivo intentar  contribuir con otro pequeño granito de arena y explicar de manera lo más escueta y sintéticamente posible, cómo ha transcurrido mi experiencia en la materia, con el ánimo que al menos, le resulte interesante a quienes de una u otra manera han tenido acercamiento a mis textos.
Lo que uno sabe o lo que pudo haber aprendido a través de la experiencia obtenida por tantos  fracasos y algún que otro éxito a lo largo de varios años en esta carrera, de nada sirve si no se tiene en quien volcarlos a  modo de simples sugerencias, con el objeto de evitar que se reiteren inútiles errores o al menos, que se tomen conciencia a qué se debieron y cuáles fueron sus consecuencias.
El éxito no es más que el frágil momento que transcurre desde los aplausos hasta el silencio total de la soledad.  Al contrario del fracaso que se erige indiscutible y a toda hora como el gran maestro del arte.
Nunca está de más equivocarse, porque justamente allí se encuentra una de las bases del aprendizaje y de nada serviría impedirlo, pero contando la propia experiencia, se puede contribuir a que se sepa en qué consistió la equivocación, mostrando alunas técnicas que pueden ayudar a esclarecerlo y por otra parte, colaborar a que esas equivocaciones no sean tan perjudiciales para la carrera de quienes se internan en este maravilloso mundo de las comedias.
Lo aclaro ahora y lo repetiré en varias ocasiones, no me considero idóneo para decirle a nadie lo que debe o tiene que hacer al momento de enfrentarse con el desafío de poner una comedia sobre el escenario, por un lado porque creo que lo máximo que se puede hacer por un artista, es mostrarle algunas técnicas y procedimientos que han resultado útiles a otros determinados artistas y los porqué de cada uno de ellos, pero de ninguna manera condicionarlos o exigirles que las sigan al pie de la letra, porque el arte en sí mismo es caótico y absolutamente libertino para la creación.

Todo aquel que se interne en el disoluto, licencioso y anárquico  torbellino del arte, debe tener muy en claro que se encuentra absolutamente solo y depende exclusivamente de sí mismo, de sus sensaciones, de sus experiencias, de su criterio y su creatividad para comenzar, y que todas aquellas técnicas, consejos y sugerencias plasmadas en todo tipo de libros, ensayos y manuales, no servirán más que como si fuesen una tenue luz de una vela para alumbrar aquella montaña que se pretende escalar.  Pero cada uno de los pasos, las formas, los tiempos y las direcciones a seguir, dependen exclusivamente del artista que se encamina.